fbpx José Carlos Martín Iglesias - Isidoro de Sevilla († 636): obra y memoria | Wydział Filologiczny

José Carlos Martín Iglesias - Isidoro de Sevilla († 636): obra y memoria | Wydział Filologiczny

José Carlos Martín Iglesias - Isidoro de Sevilla († 636): obra y memoria

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         La Hispania de comienzos del s. VII era un reino recientemente unificado en el terreno religioso, desde la conversión oficial de los visigodos arrianos al catolicismo en el Concilio III de Toledo, en el año 589. En el ámbito político, algunas ciudades del levante hispano permanecían en posesión del Imperio Romano de Bizancio y, ocasionalmente, se producían conflictos con las tribus vascas, al norte, y los francos al otro lado de los Pirineos.

         En la época, el mundo cultural estaba estrechamente ligado al religioso y al político. Los obispos y abades redactaban obras que respondían a las necesidades doctrinales, catequéticas, morales, disciplinarias, exegéticas o litúrgicas del momento, y las asambleas conciliares, tanto provinciales como generales, se recogían por escrito en actas que no siempre han llegado hasta nuestros días. Además, el monarca y los altos funcionarios del reino se relacionaban por escrito por medio de cartas con los representantes de la Iglesia o de otros estados, promulgaban leyes o firmaban documentos de donaciones en favor de basílicas y monasterios. De todo ello, en mayor o menor medida, tenemos noticias y hemos conservado algunos testimonios concretos.

         Una de las figuras más destacadas de la cultura, la política y la religión de la segunda mitad del s. VI fue Leandro de Sevilla († ca. 602), obispo de la iglesia metropolitana de la Bética y hermano mayor de Isidoro, de cuya formación se encargó tras el fallecimiento prematuro de los padres de ambos. Leandro parece haber influido de manera decisiva en la decisión del rey Recaredo I (586-601) de convertirse al catolicismo y compuso un cierto número de obras hoy perdidas en su mayor parte, como cartas, oraciones, himnos, dos tratados doctrinales (uno contra las herejías en general y otro contra los arrianos en particular). Hemos conservado de él una pequeña homilía pronunciada con motivo del Concilio III de Toledo (De triumpho ecclesiae ob conuersionem Gothorum) y una exposición sobre la conducta de vida que deben observar las vírgenes consagradas (De institutione uirginum et de contemptu mundi). Su fuerte personalidad y su prestigio le permitieron dejar como sucesor en la cátedra episcopal sevillana a su hermano Isidoro (ca. 602-636), que con el tiempo se convertiría en el más eminente representante de la cultura hispano-visigoda hasta la irrupción de las hordas musulmanas en el 711.

         La producción escrita de Isidoro de Sevilla es la más abundante de cuantas hemos conservado de ese período, pero sabemos que otros grandes prohombres de la Iglesia hispana del s. VII como los pontífices Ildefonso de Toledo (657-667) y Julián de Toledo (680-690), este último considerado el mayor teólogo de su época, dejaron un rico legado literario hoy desaparecido en su mayor parte.

         En el año 636, tras el deceso de Isidoro de Sevilla, otro gran autor hispano, Braulio de Zaragoza (631-651), redactó una breve noticia bio-bibliográfica que recogía, si no todos, al menos, los principales escritos de su ilustre colega fallecido, es la denominada Renotatio librorum domini Isidori (BHL 4483). Por las mismas fechas un oscuro clérigo de Sevilla, de nombre Redempto, compuso también una pequeña carta, dirigida a un destinatario, sin duda, un obispo o abad, cuyo nombre no se ha conservado, en la que narró los últimos días de la vida del ilustre pontífice hispalense y los detalles de la penitencia in extremis a la que éste se entregó durante la Vigilia Pascual del Sábado Santo del año 636 como preparación para la muerte, es el denominado Obitus beatissimi Isidori Hispalensis episcopi (BHL 4482). Estas dos composiciones son una prueba manifiesta de la extraordinaria reputación que ya en vida había alcanzado Isidoro, pues de los escritos de Braulio y Redempto se deja ver de forma manifiesta la fama de sabiduría y santidad que acompañó al hispalense durante sus últimos años en este mundo, fama que se perpetuaría durante la Edad Media y ha llegado hasta nuestro siglo XXI.

         Entre los primeros escritos de Isidoro parecen contarse unos Versus que habrían adornado los armarios que guardaban los códices de la biblioteca catedralicia, indicando en dísticos elegíacos los autores o materias en ellos contenidos, pero también las paredes del scriptorium donde se copiaban los manuscritos, la apoteca y la enfermería. Probablemente, también a comienzos del s. VII Isidoro dedicó un tratado De uiris illustribus a continuar las obras homónimas de Jerónimo de Estridón y Genadio de Marsella, pero con el deseo de exaltar, sobre todo, a los grandes autores de la Iglesia hispana, entre ellos, a su propio hermano Leandro. Por esa época habría escrito, además, algunos tratados de exégesis bíblica para instrucción del clero. Éstos abarcan tanto la exégesis literal, como el De ortu et obitu Patrum (introducción a las principales figuras de la historia bíblica y neotestamentaria) o los Prooemia in libros Veteris et Noui Testamenti (el catálogo de los libros bíblicos, acompañado de un resumen de sus contenidos); como la exégesis alegórica, con un tratado inacabado, las Quaestiones in Vetus Testamentum (dedicado al Pentateuco y a algunos de los libros históricos: Josué, Jueces, Reyes, Esdras, Macabeos), y una interpretación moral, muy elaborada y profunda, de los más importantes actores tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, las Allegoriae quaedam Sanctae Scripturae (en las que se ocupa también de personajes-tipo de los Evangelios, como los mudos, los ciegos, los sordos, etc.). Además, Braulio da noticia de un Liber numerorum, dedicado a explicar los números que aparecen en las Sagradas Escrituras y en los Padres, pero existen dudas sobre la identificación de esta obra con un tratado sobre este mismo tema transmitido de forma anónima al final de algunos códices de las Etymologiae y atribuido al hispalense por la crítica moderna.

         Sin duda, a este mismo período inicial (con excepción, quizás, de las Allegoriae) debe adscribirse el modesto tratado De haeresibus, en el que, después de señalar las diferencias que existen entre un católico ortodoxo, un mal católico, un hereje y un cismático, ofrece una lista de 65 herejías (cristianas, judías, paganas), definidas con brevedad. En estos primeros años de su carrera literaria pueden fecharse, probablemente, sus dos tratados de Differentiae, uno de carácter gramatical (De differentiis uerborum), en el que distingue los significados de palabras semejantes en función de sus diferencias, y otro de carácter filosófico-doctrinal (De differentiis rerum), en el que distingue, también en virtud de lo que los opone, entre términos y realidades de la religión católica, como la idea de Dios frente a del Señor, la Trinidad frente a la Unidad, las tres personas de la Trinidad, la esencia y la sustancia de Dios, el nacimiento, la muerte y resurrección de Cristo frente a los de un ser humano, los diferentes tipos de seres vivos o entidades inanimadas que existen en el mundo, las partes del cuerpo humano, las diferentes edades por las que atraviesa la vida humana, la mente y la razón, el sentido y la memoria, la memoria y la mente, etc.

         En una segunda etapa, que coincide en gran medida, con el gobierno del rey Sisebuto (612-621), autor él mismo de un poema sobre la luna, una obrita hagiográfica sobre san Desiderio de Vienne y varias epístolas, Isidoro redactó importantes tratados filosófico-geográficos (De natura rerum), ascético-espirituales (Synonyma de lamentatione animae peccatricis), doctrinales y moralizantes (Sententiae) y de polémica antijudía (De fide catholica contra Iudaeos), una regla de monjes (Regula monachorum), una historia del origen de los ritos y fiestas de la Iglesia católica y una descripción de los ministros de ésta (clérigos, presbíteros, diáconos, lectores, salmistas, monjes, penitentes, vírgenes, etc.) y de los sacramentos (De ecclesiasticis officiis), una historia universal del mundo desde la creación hasta su propia época (Chronica) y una historia de los pueblos bárbaros que invadieron la Península Ibérica en el s. V convertida paulatinamente en historia de la propia Hispania hasta la muerte de Sisebuto, primero, y en una segunda redacción hasta la conquista de los últimos enclaves en poder del Imperio Romano, en el año 625, ya en tiempos del nuevo rey visigodo Suintila (621-631) (Historia Gothorum, Vandalorum et Sueuorum).

         Fue, precisamente, durante el reinado de Sisebuto cuando Isidoro comenzó la obra por la que es más conocido: la enciclopedia de las Etymologiae, transmitida en veinte libros. Algunos de los manuscritos conservados contienen aún una dedicatoria a Sisebuto, que se cree que debió coincidir, más o menos, con el material reunido en los diez primeros libros: gramática, retórica, dialéctica, matemáticas y aritmética, música, geometría, astronomía, medicina, derecho, historia, las Sagradas Escrituras y los oficios eclesiásticos, la Iglesia y las herejías, las lenguas, los pueblos, la organización social, y un pequeño diccionario, sobre todo, de adjetivos. En muchos de ellos reutilizó materiales que había publicado previamente en forma de tratados monográficos. La segunda parte de las Etymologiae (libros XI-XX) le llevó el resto de su vida activa y abarca los siguientes contenidos: el ser humano y los monstruos, los animales, los elementos del cielo y de las aguas, la Tierra y el paraíso, las ciudades y el campo, los minerales, las piedras preciosas y los metales, los pesos y medidas, el cultivo del campo y los diversos tipos de plantas, la guerra, los juegos y espectáculos, las naves, los edificios y la ropa, las comidas y bebidas, los recipientes, lechos y vehículos, y los instrumentos del campo.

         La división actual de esta impresionante obra en forma de veinte libros puede haber sido obra de Braulio de Zaragoza o remontar, al menos, a una reagrupación inicial de los materiales isidorianos efectuada por el pontífice zaragozano tras recibir una copia de las Etymologiae con la solicitud expresa por parte de Isidoro de que su colega revisase un tratado que, por causa de su mala salud, él mismo no podía ya disponer en una versión perfectamente pulida y, en consecuencia, definitiva. De hecho, algunas de las entradas de la enciclopedia no han llegado a desarrollarse, a semejanza de lo que ocurre en algunos de los versos de la Eneida.

         Conocemos, en fin, un pequeño número de cartas escritas por Isidoro de Sevilla o transmitidas bajo su nombre, algunas de las cuales son, indudablemente, apócrifas. La mayor parte de ellas (cinco cartas y una carta-prefacio al comienzo de las Etymologiae) están dirigidas a Braulio de Zaragoza y se han conservado como una suerte de introducción a las Etymologiae, copiándose al comienzo de esta obra en los manuscritos medievales, muchas de ellas con las respuesta de Braulio. Al margen de ellas, la otra carta que no plantea problemas de autenticidad es un breve billete dirigido al obispo Heladio de Toledo (ca. 615-ca. 633) a propósito de un grave pecado cometido por el obispo de Córdoba. Más dudas plantea otra carta a un Eugenio obispo de Toledo que debería ser Eugenio I (636-ca. 646), en la que se sostiene la primacía del obispo de Roma. Las restantes epístolas atribuidas a Isidoro en distintos manuscritos son, con toda probabilidad, apócrifas (al obispo Masona de Mérida, al duque Claudio de Mérida, al obispo Leudefredo de Córdoba y a un arcediano llamado Redempto). Es posible, también, que Isidoro sea el autor de una pequeña plegaria destinada a ser cantada en la Vigilia Pascual y conocida como Benedictio lucernae.

         Se atribuye a Isidoro de Sevilla, en fin, una importantísima compilación de actas conciliares que reunía quince concilios hispanos, comenzando por el antiquísimo Concilio de Elvira y concluyendo con el Concilio IV de Toledo del año 633, además de las versiones latinas de diez concilios orientales, ocho africanos y diez galos, y hasta 103 decretales. Esta colección conocida como Collectio Canonica Hispana fue ampliada y actualizada a lo largo del s. VII, entre otros, por el ya citado Julián de Toledo, quizás el principal heredero del mundo intelectual isidoriano. Es posible, igualmente, que llevase a cabo una edición de la Biblia, aunque no se han aportado hasta ahora argumentos de peso en este sentido.

         Como se ha indicado más arriba, a su muerte, Isidoro fue reconocido de inmediato como una figura cumbre de la Iglesia hispano-visigoda y recordado en dos escritos que reflejaban su santidad (Redempto de Sevilla) y sus enseñanzas (Braulio de Zaragoza), además del epitafio que, a modo de encomio, se hizo inscribir sobre su sepulcro, formado por doce hexámetros acompañados de las dataciones, en prosa, de las fechas de las muertes de Isidoro y sus hermanos Leandro y Florentina, esta última una virgen consagrada (Epitaphium Leandri, Isidori et Florentinae [ICERV 272]). Perdido el sepulcro que albergaba los cuerpos de los tres hermanos, el citado epitafio se ha conservado únicamente por tradición manuscrita.

         Limitándome a los testimonios de la Península Ibérica, unos pocos años más tarde, Ildefonso de Toledo dedicaba una nueva noticia a la producción isidoriana en su De uiris illustribus, que se presentaba como una continuación de la obra de Isidoro del mismo título. El obispo hispalenses es citado como autoridad en diversos concilios toledanos (Concilio VI de Toledo del a. 636, Concilio VIII de Toledo del a. 653, Concilio XI de Toledo del a. 675, Concilio XV de Toledo del a. 688 y Concilio XVI de Toledo del a. 693); los eminentes obispos-escritores toledanos del s. VII, como Eugenio II (646-657), Ildefonso (657-667) y Julián (680-690), se sirven de los escritos isidorianos en sus propias obras; y, en realidad, todos los grandes escritores hispanos del segundo tercio del s. VII en adelante, hasta la caída del Reino visigodo de Toledo, se inspiran en las enseñanzas de Isidoro, como los pontífices Braulio de Zaragoza, ya citado, Fructuoso de Braga (ca. 655/6-ca. 666/7) o Tajón de Zaragoza (651-ca. 683), el eremita Valerio del Bierzo († ca. 695), o los anónimos autores de las Vitas sanctorum Patrum Emeretensium (un extenso relato hagiográfico del que se conservan dos redacciones, una de hacia 633-638 y otra de hacia 672-680), del Liber de uitiis et uirtutibus orationis (un tratado gramatical de hacia 653-704), de la Regula communis (una regla de monjes de finales del s. VII) o del Commentarius in Genesim Intexuimus dictus (un tratado exegético de finales del s. VII o comienzos del VIII). Los escritores hispano-mozárabes de los siglos VIII-IX no olvidaron tampoco al ilustre compilador de las Etymologiae, que influyó, por ejemplo, en los autores de los Chronica Byzantia-Arabica (ca. 743/4), los Chronica Muzarabica a. 754, el Liber de uariis quaestionibus aduersus Iudaeos (un tratado, quizás, de origen zaragozano y redactado en la primera mitad del s. VIII) el De trinitate diuinitatis<que> questionibus del Ps. Julián de Toledo (compuesto entre los ss. VIII-IX) y las Quaestiones de trinitate conservadas en el segundo sector del códice Córdoba, Archivo Catedralicio y Biblioteca del Cabildo, 123 (olim 1) (del último tercio del s. IX), en el monje Pirminio, fundador de Reichenau († ca. 756), en el obispo Ascárico (de sede incierta) y su corresponsal, el, quizás, abad Tuseredo (ambos activos hacia el último tercio del s. VIII), en el obispo Elipando de Toledo (754-ca. 800), en Beato de Liébana (activo en el último cuarto del s. VIII y los primeros años del s. IX), en el laico Álbaro de Córdoba († ca. 863) o en el abad Samsón de Córdoba († 890).

         Pero si los escritos de Isidoro de Sevilla influyeron de forma decisiva en la Iglesia altomedieval, tanto hispana como europea, en general, su culto hubo de esperar a la segunda mitad del s. XI para adquirir una gran difusión, especialmente, en León, tras el traslado de sus restos en 1063 desde Sevilla hasta el monasterio de San Juan Bautista, luego de San Isidoro, en León, en tiempos del monarca castellano-leonés Fernando I (1035-1065), recogido por escrito en un relato anónimo del último tercio del s. XI conocido como Translatio s. Isidori Legionem a. 1063 (BHL 4488).

         Alrededor de un siglo más tarde, un canónigo de San Isidoro de León llamado Martino († 1203), muerto en loores de santidad, autor de una vasta compilación de piezas dogmáticas, teológicas y exegéticas, muchas de ellas en forma de sermón, conocida como Veteris ac Noui Testamenti Concordia y compuesta hacia 1185-1203, compone un Sermo in transitu s. Isidori (BHL 4485) en el que presenta a Isidoro de Sevilla como el modelo del sacerdote ideal tanto por la santidad de su vida como por las enseñanzas que transmitió. Por esas mismas fechas, otro canónigo leonés, esta vez anónimo, redactó la más importante de las biografías medievales en honor de Isidoro de Sevilla, la denominada Vita s. Isidori (BHL 4486), basada, en parte, en los escritos de santo Martino, y de carácter, en gran medida, legendario, pero muy relevante, tanto por ofrecernos la visión que se tenía del obispo hispalense en el León de los ss. XI-XII, como por haber recogido un precioso expediente de documentos relacionados con Isidoro, cartas, sobre todo, una de las cuales (la dirigida, supuestamente, a Eugenio I de Toledo) no se ha conservado por vía de tradición directa. Este relato fue completado por el mismo autor con un catálogo actualizado de lo que se creía en la época que era la producción escrita de Isidoro, conocido como Adbreuiatio Braulii Caesaraugustani episcopi de uita s. Isidori Hispaniarum doctoris (que viene a ser como el último sector de la citada Vita s. Isidori), y una nueva narracción del traslado de los despojos del santo sevillano hasta León, ampliado con diversos milagros obrados por Dios en esa misma ciudad por intercesión del santo hispalense, la denominada Historia translationis s. Isidori (BHL 4491). Por esas mismas fechas, y en ese ambiente de gran fervor isidoriano, el deán de la catedral de León, Pedro Muñiz (ca. 1186-1205), luego pontífice leonés (1205-1206/7) y más tarde arzobispo de Santiago de Compostela (1206/7-1224), en agradecimiento a san Isidoro por haberse recuperado de unas fiebres cuartanas, compuso una Homilia in natale s. Isidori, inspirada, fundamentalmente, en los textos hagiográficos compuestos en San Isidoro de León por esos mismos años.

         Ya en el s. XIII, hacia 1221-1239, según la datación tradicional, el gran historiador hispano Lucas de Tuy, autor de una famosísima historia de España transmitida bajo el título de Chronicon mundi, dedica al abad de San Isidoro de León Martino III una vasta compilación de milagros del santo hispalense tanto en León, después del traslado de sus reliquias, como en Sevilla, después de ese mismo traslado, aún inédita en su mayor parte, el Liber miraculorum s. doctoris Isidori, que constituye, al mismo tiempo, una interesante historia de la iglesia de San Isidoro de León y, por extensión, de la de todo el reino de León y Castilla de los siglos XI-XIII.

         En ese mismo siglo, los tres grandes autores hispanos de colecciones hagiográficas en latín incluyen en sus compilaciones una Vita s. Isidori, a saber: Rodrigo de Cerrato (OP), activo entre Segovia, Caleruega y Palencia hacia 1259-1276; Bernardo de Brihuega, un canónigo de la iglesia de Sevilla activo hacia 1250-1269 al servicio de Alfonso X el Sabio (1252-1284); y Juan Gil de Zamora (OFM) († ca. 1318), un maestro del colegio franciscano de Zamora en buenas relaciones con el monarca castellano-leonés Sancho IV (1284-1295) y, sobre todo, el mayor enciclopedista hispano de su tiempo, activo hacia el último cuarto del s. XIII. En fin, todavía en el s. XIII, pero ya en Zaragoza, un autor anónimo activo hacia el último tercio de ese siglo compuso una Vita beatorum Leandri, Isidori archiepiscoporum Hispalensium, Fulgentii Carthaginensis archiepiscopi et Braulionis Caesaraugustani episcopi (BHL 4810) destinada a exaltar la santidad de Braulio de Zaragoza, el autor hispano-visigodo ya mencionado en esta exposición, presentado en el relato como hermano de los otros grandes prohombres de la Hispania visigoda de su tiempo: el monarca Recaredo I, Leandro e Isidoro de Sevilla y otro de los hermanos de estos últimos, el también obispo Fulgencio de Écija, por lo que la figura de Isidoro de Sevilla ocupa un lugar prominente dentro de esa narración, aunque subordinado en cierta medida a Braulio de Zaragoza, que merece los mayores elogios de esa leyenda medieval.

         Sirva esta exposición para acercar al lector a una de las figuras más importantes de las letras latinas de la Europa altomedieval, que dejó fama de erudición y santidad y cuya influencia se mantiene vigente aún en nuestros días.

        

        

José Carlos Martín-Iglesias, Universidad de Salamanca

 

Bibliografía general
  • C. Codoñer (coord.), La Hispania visigótica y mozárabe. Dos épocas en su literatura, Salamanca, 2010 (Obras de referencia, 28).
  • R. Collins, Visigothic Spain 409-711, Malden (MA)-Oxford-Victoria, 2004.
  • E. Colombi (ed.), Traditio Patrum I. Scriptores Hispaniae, Turnhout, 2015 (Corpus Christianorum, Claues - Subsidia, 4).
  • U. Domínguez del Val, Historia de la antigua literatura latina hispano-cristiana, 6 vols., Madrid, 1998-2004 (Corpus Patristicum Hispanum, 5)
  • L. A. García Moreno, Historia de España visigoda, Madrid, 1989 (Historia mayor).
  • J. C. Martín-Iglesias, “El Epitaphium Leandri, Isidori et Florentinae (ICERV 272) o la compleja transmisión manuscrita de un texto epigráfico. Nueva edición y estudio”, Euphrosyne n. s. 38 (2010), pp. 139-163.
  • —, “La cultura literaria latina en Hispania en el 700”, Zona Arqueológica 15 (2011), pp. 51-77.
  • —, Escritos medievales en honor del obispo Isidoro de Sevilla: Introducción, traducción, índices y notas, Turnhout, 2017 (Corpus Christianorum in Translation, 29).
  • R. Miguel Franco, Braulio de Zaragoza, Epístolas, Madrid, 2015 (Akal/Clásicos Latinos Medievales y Renacentistas, 30).
  • Abreviaturas
  • BHL = Bibliotheca Hagiographica Latina Antiquae et Mediae Aetatis, 2 vols., Bruxelles, 1898‑1899 (Subsidia Hagiographica, 6) (reimpr. 1992) + H. Fros (ed.), Bibliotheca Hagiographica Latina Antiquae et Mediae Aetatis. Novum Supplementum, Bruxelles, 1986 (Subsidia Hagiographica, 70)
  • CC SL = Corpus Christianorum, Series Latina.
  • CPL = E. Dekkers, A. Gaar, Clauis Patrum Latinorum, Steenbrugis, 19953 (Corpus Christianorum, Series Latina).
  • ICERV = J. Vives Gatell, Inscripciones cristianas de la España romana y visigoda, Barcelona, 19692 (Monumenta Hispaniae Sacra. Serie Patrística, 2; Biblioteca Histórica de la Biblioteca Balmes. Serie II, 18).
  • PL = J.-P. Migne (ed.), Patrologiae Latinae cursus completus, 221 vols., Paris, 1844-1864.
  • Ediciones de las obras de Isidoro de Sevilla o atribuidas (marcadas con *)
  • Allegoriae quaedam Sacrae Scripturae (CPL 1190): F. Arévalo, S. Isidori Hispalensis episcopi Hispaniarum doctoris opera omnia, vol. 5, Roma, 1802, pp. 115-151 (= PL 83, 97-130).
  • *Benedictio lucernae (CPL 1217a): L. Brou, J. Vives, Antifonario visigótico mozárabe de la catedral de León, vol. 1, Barcelona-Madrid, 1959, (Monumenta Hispaniae Sacra. Serie litúrgica, V, 1); o J. Bernal, “La laus cerei de la liturgia hispana”, Angelicum 41 (1964), p. 317-347: p. 318-322
  • Chronica (CPL 1205): J. C. Martín-Iglesias, Isidori Hispalensis Chronica, Turnhout, Brepols Publishers, 2003 (CC SL 112).
  • Collectio Canonica Hispana (CPL 1790): G. Martínez Díez, F. Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, III. Concilios Griegos y Africanos, Madrid, 1982 (Monumenta Hispaniae Sacra. Serie canónica, 3); G. Martínez Díez, F. Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, IV. Concilios Galos, Concilios Hispanos: Primera parte, Madrid, 1984 (Monumenta Hispaniae Sacra. Serie canónica, 4); G. Martínez Díez, F. Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, V. Concilios Hispanos: Segunda parte, Madrid, 1992 (Monumenta Hispaniae Sacra. Serie canónica, 5); G. Martínez Díez, F. Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, VI. Concilios Hispanos: Tercera parte, Madrid, 2002 (Monumenta Hispaniae Sacra. Serie canónica, 6).
  • De differentiis rerum (CPL 1202): Mª. A. Andrés Sanz, Isidori Hispalensis episcopi Liber Differentiarum [II], Turnhout, 2006 (CC SL 111A).
  • De differentiis uerborum (CPL 1187): C. Codoñer, Isidoro de Sevilla. Diferencias, libro I. Introducción, edición crítica, traducción y notas, Paris, 1992 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • De fide catholica contra Iudaeos (CPL 1198): F. Arévalo, S. Isidori Hispalensis episcopi Hispaniarum doctoris opera omnia, vol. 6, Roma, 1802, pp. 1-114  (= PL 83, 449-538).
  • De fide catholica contra Iudaeos (CPL 1198), Liber I: V. P. Ziolkowski, The De fide catholica of Saint Isidorus, Bishop: Book I. (Latin Text), Saint Louis University, Ph. D., 1982.
  • De ecclesiasticis officiis (CPL 1207): Ch. M. Lawson, Sancti Isidori episcopi Hispalensis De ecclesiasticis officiis, Turnhout, 1989 (CC SL 113).
  • De haeresibus (CPL 1201): A. C. Vega, S. Isidori Hispalensis Episcopi De Haeresibus liber, El Escorial 1940 (Scriptores Ecclesiastici Hispano‑latini Veteris et Medii Aevi 5), pp. 25-38 (reimpr. in A. Hamman [ed.], Patrologiae cursus completus a J.-P. Migne editus et Parisiis, anno Domini 1844, excusus. Series Latina: Supplementum, Paris 1970 [reimpr., 1990], vol. IV, 4, coll. 1815-1820) (de próxima aparición: J. C. Martín-Iglesias, “El tratado De haeresibus (CPL 1201) atribuido a Isidoro de Sevilla: notas en favor de una autoría discutida y primera edición completa del texto”, Filologia Mediolatina 25 (2018), en prensa).
  • De natura rerum (CPL 1188): J. Fontaine, Isidore de Séville. Traité de la nature, suivi de L’épître en vers du roi Sisebut à Isidore, Bordeaux, 1960 (Bibliothèque de l’École des Hautes Études Hispaniques, 28) (reimpr. Paris, 2002 [Études Augustiniennes. Série Moyen‑Âge et Temps Modernes, 39]), pp. 165-327.
  • De ortu et obitu Patrum (CPL 1191): C. Chaparro Gómez, Isidoro de Sevilla. De ortu et obitu Patrum. Vida y muerte de los santos. Introducción, edición crítica y traducción, Paris, 1985 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • De uiris illustribus (CPL 1206): C. Codoñer, El De uiris illustribus de Isidoro de Sevilla. Estudio y edición crítica, Salamanca, 1964 (Theses et Studia Philologica Salmanticensia, 12).
  • Epistulae ad Braulionem Caesaraugustanum episcopum (CPL 1230º): L. Riesco Terrero, Epistolario de San Braulio. Introducción, edición crítica y traducción, Sevilla, 1975 (Anales de la Universidad Hispalense. Serie Filosofía y Letras, 31), pp. 62-64, 66, 74-76 (epist. 1-2, 4, 6-8).
  • *Epistula ad Claudium ducem (CPL 1224): F. Arévalo, S. Isidori Hispalensis episcopi Hispaniarum doctoris opera omnia, vol. 6, Romae, 1802, pp. 567-570 (= PL 83, 902‑905).
  • *Epistula ad Eugenium Toletanum episcopum (CPL 1210): S. Iranzo Abellán, J. C. Martín-Iglesias, “Un nuevo manuscrito de la Epistula ad Eugenium episcopum (CPL 1210) atribuida a Isidoro de Sevilla”, Revue d’Histoire des Textes n. s. 11 (2016), pp. 301-318: pp. 317-318.
  • Epistula ad Helladium Toletanum episcopum (CPL 1211): W. Gundlach, Epistolae Merowingici et Karolini Aevi Tomus I, Berlin, 1892 (reimpr. München, 1994) (Monumenta Germaniae Historica, Epistolae III), p. 661.
  • *Epistula ad Leudefredum Cordubensem episcopum (CPL 1233): rec. breuior in R. E. Reynolds, “The ‘Isidorian’ Epistula ad Leudefredum: Its Origins, Early Manuscript Tradition, and Editions”, Visigothic Spain: New Approaches, E. James (ed.), Oxford, 1980, pp. 251-272: p. 269-272; rec. longior in E. Friedberg, Corpus iuris canonici. Pars prior: Decretum magistri Gratiani, Lipsiae, 1879 (reimpr. Graz, 1959), coll. 89-91.
  • *Epistula ad Masonam Emeritensem episcopum (CPL 1209): F. Arévalo, S. Isidori Hispalensis episcopi Hispaniarum doctoris opera omnia, vol. 6, Romae, 1802, pp. 563-565 (= PL 83, 899-902).
  • Etymologiae (CPL 1186): W. M. Lindsay, Isidori Hispalensis episcopi Etymologiarum siue Originum libri XX, 2 voll., Oxford 1911 (Scriptorum Classicorum Bibliotheca Oxoniensis).
  • Etymologiae, Liber II: P. K. Marshall, Isidore of Seville, Etymologies. Book II: Rhetoric, Paris, 1983 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber III: G. Gasparotto, J.-Y. Guillaumin, Isidore de Séville, Étymologies. Livre III: De mathematica, Paris, 2009 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber V: V. Yarza Urquiola, F. J. Andrés Santos, Isidoro de Sevilla, Etimologías V: De legibus - De temporibus. Introducción, edición crítica, traducción y notas, Paris, 2013 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber VI: C. Chaparro Gómez, Isidoro de Sevilla, Etimologías. Libro VI: De las Sagradas Escrituras, Paris, 2012 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber VII: J.-Y. Guillaumin, P. Monat, Isidore de Séville, Étymologies. Livre VII: Dieu, les anges, les saints, Paris, 2012 (Auteurs latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber IX: M. Reydellet, Isidore de Séville, Étymologies. Livre IX: Les langues et les groupes sociaux, Paris, 1984 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XI: F. Gasti, Isidoro di Siviglia. Etimologie, Libro XI: De homine et portentis, Paris, 2010 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XII: J. André, Isidore de Séville, Étymologies. Livre XII: Des animaux, Paris, 1986 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XIII: G. Gasparotto, Isidoro di Siviglia. Etimologie, Libro XIII. De mundo et partibus. Edizione, traduzione e commento, Paris, 2004 (Auteurs latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XIV: O. Spevak, Isidore de Séville, Étymologies: Livre XIV. De terra. Texte établi, traduit et commenté, Paris, 2011 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XV: J.-Y. Guillaumin, P. Monat, Isidore de Séville, Étymologies. Livre XV: Les constructions et les terres, Paris, 2016 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XVI: J. Feáns Landeira, Isidoro de Sevilla. Etimologías: Libro XVI. De las piedras y de los metales, Paris, 2011 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XVII: J. André, Isidore de Séville, Étymologies. Livre XVII: De l’agriculture, Paris, 1981 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XVIII: J. Cantó Llorca, Isidoro de Sevilla. Etimologías, Libro XVIII. De bello et ludis. Edición, traducción y notas, Paris, 2007 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XIX: M. Rodríguez-Pantoja, Isidoro de Sevilla, Etimologías. Libro XIX: De naves, edificios y vestidos, Paris, 1995 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Etymologiae, Liber XX: J.-Y. Guillaumin, Isidore de Séville. Étymologies, Livre XX: De penu et instrumentis domesticis et rusticis, Paris, 2010 (Auteurs Latins du Moyen Âge).
  • Historiae Gothorum, Vandalorum et Sueuorum (CPL 1204): C. Rodríguez Alonso, Las Historias de los Godos, Vándalos y Suevos de Isidoro de Sevilla. Estudio, edición crítica y traducción, León, 1975 (Fuentes y estudios de historia leonesa, 13).
  • *Liber numerorum (CPL 1193): J.-Y. Guillaumin, Isidore de Séville. Le livre des nombres. Liber numerorum. Édition, traduction et commentaire, Paris, 2005 (Auteurs Latins du Moyen Âge)
  • Prooemia in libros Veteris ac Noui Testamenti (CPL 1192): F. Arévalo, S. Isidori Hispalensis episcopi Hispaniarum doctoris opera omnia, vol. 5, Roma, 1802, pp. 190-219 (= )
  • Quaestiones in Vetus Testamentum (CPL 1195): F. Arévalo, S. Isidori Hispalensis episcopi Hispaniarum doctoris opera omnia, Romae 1802, vol. 5, pp. 259-552 (= PL 83, 207‑424).
  • Quaestiones in Vetus Testamentum (CPL 1195), Quaestiones in Genesim: M. M. Gorman, Isidorus episcopus Hispalensis, Expositio in Vetus Testamentum: Genesis. Textum ad fidem codicum antiquorum restituit Michael M. Gorman, fontes operis nunc primum detexerunt Martine Dulaey et Michael M. Gorman, Freiburg-Basel-Wien, 2009 (Aus der Geschichte der lateinischen Bibel, 38).
  • Regula monachorum (CPL 1868): F. Arévalo, S. Isidori Hispalensis episcopi Hispaniarum doctoris opera omnia, vol. 6, Roma, 1802, pp. 524-556 (= PL 83, 867-894); o J. Campos in J. Campos Ruiz, I. Roca Meliá, Santos Padres Españoles II: San Leandro, San Isidoro, San Fructuoso. Reglas monásticas de la España visigoda. Los tres libros de las Sentencias, Madrid, 1971 (Biblioteca de Autores Cristianos, 321), pp. 90‑125.
  • Sententiae (CPL 1199): P. Cazier, Isidorus Hispalensis. Sententiae, Turnhout 1998 (CC SL 111).
  • Synonyma de lamentatione animae peccatricis (CPL 1203): J. Elfassi, Isidori Hispalensis episcopi Synonyma, Turnhout, 2009 (CC SL 111B).
  • Versus s. Isidori (CPL 1212): J. Mª. Sánchez Martín, Isidori Hispalensis Versus, Turnhout, 2000 (CC SL 113A).
Treść ostatnio zmodyfikowana przez: Jacek Pokrzywnicki
Treść wprowadzona przez: Jacek Pokrzywnicki
Ostatnia modyfikacja: pon., 12.02.2018 r., 10:34
Data publikacji: czw., 08.02.2018 r., 12:01